En DÚO he reunido a grandes profesionales y buenas personas que apuestan por otra manera de afrontar los problemas de pareja
Cuando una y otra vez llegas a las mismas calles sin salida, es el momento de no demorar más en buscar un profesional que te muestre caminos alternativos que desconocías o que te ayude a sacar el Spiderman o la Catwoman que llevas dentro.
En DÚO nos encanta ventilar y ayudamos a las parejas a hacerlo. Una saludable costumbre que salva relaciones preciosas o que pone fin a relaciones lamentables.
En el transcurso de una terapia de pareja es habitual que alguno de ellos termine por reconocer y asumir la necesidad imperiosa de cambiar ciertas conductas que están dañando gravemente la relación.
Estos momentos conviene afrontarlos dejando a un lado dinámicas de culpabilización y victimización y encuadrándolos en dinámicas de corresponsabilidad y conciencia de que esta situación se suele invertir. Es decir, casi con total seguridad, también aparecerán, si no han aparecido ya, conductas que el otro debe querer cambiar.
Y son estos momentos de dificultad y de cierta sintonía en la relación cuando se suele preguntar: “¿Cómo puedo ayudarle?”
La infidelidad es uno de los problemas más graves y complejos y que mayor sufrimiento puede generar en una relación de pareja. Sin embargo, es un tema sobre el que se suele trivializar y sobre el que existe mucha incoherencia: exijo fidelidad pero no la doy.
En este breve artículo voy a hacer una reflexión sobre algunas “sorpresas” que se pueden experimentar tras una infidelidad desde la perspectiva de quien la sufre.
Cuando unos padres se separan su principal tarea es proteger el bienestar físico y emocional de sus hijos. Para ello es imprescindible que sean capaces de dejar a un lado sus diferencias y dar preferencia al diálogo y la comprensión para llegar a puntos de entendimiento y acuerdos.
Y decimos que es doblemente valiosa, porque nos llena de satisfacción que clientes que resolvieron sus conflictos en su día con la mediación, tiempo después vuelvan a requerir nuestros servicios para atender nuevos conflictos que les han surgido.
Por tanto, si no quieres que la ola te coja o, mejor, quieres disfrutar de la playa este verano con tu pareja, revisa tu relación y si ves que necesitas ayuda, llámanos.
“La pareja son dos árboles que crecen juntos, con profundas raíces y entrelazadas copas. Aquí hay dos copas, dos troncos, pero no dos raíces. No vemos dos árboles, no vemos una pareja, porque uno está muerto en vida”
Para compensar este desequilibrio transmitimos a nuestros clientes la siguiente regla de oro: “No se trata de pensar, se trata de sentir”. O dicho de otro modo “Si no se siente, no tiene sentido”.
Eso sí, tan importante es llegar a un acuerdo, como que este sea un buen acuerdo. Es decir, que sea un acuerdo realista, eficaz, válido y duradero y, por supuesto, se haya tenido en cuenta de forma preferente el interés del menor, si lo hubiere.